La evaluación como actividad critica de conocimiento
Si reflexionamos acerca de la incidencia de la evaluación dentro del proceso de formación de los educandos, nos encontraremos con la gran sorpresa –para los no pedagogos- de que esta es vital para concretar el proceso de aprendizaje.
Principalmente tenemos que tener claro que “evaluamos porque queremos conocer”, partiendo de esta premisa hay que cuestionarse ¿Cómo?, ¿Cuándo o en que momento? Y ¿para que lo hacemos?.
La evaluación esta “lejos de ser un instrumento de selección e inclusión “, por el contrario tras su proceso busca la integración total de los sujetos, busca ser un instrumento para adquirir conocimientos de modo reflexivo, analítico de forma individual y colectiva.
Dentro del como lo hacemos, la calificación esta lejos de conseguir los objetivos trazados, ya que esta no tiene carácter formativo generalmente, pasando a ser un instrumento revelador de rendimientos y no de capacidades.
La evaluación debe aplicarse dentro del proceso de formación para la cual esta dirigida, esta nos permite corregir el proceso, los formadores evaluamos para conocer el estado de aprendizaje de una persona, tener una visión mas clara de su progreso formativo, con el fin de lograr una actividad de aprendizaje continuo y no interrumpido. Es preciso señalar que esta actividad se puede ver interrumpida por factores externos, más nunca por si misma si el proceso evaluador esta bien desarrollado; lo que hace en si misma a la evaluación como una herramienta veraz, optima y eficaz.
Pero, para que evaluamos? , para estar plenamente seguros como formadores que el conocimiento adquirido, sea también internalizado y el sujeto de aprendizaje tenga un desarrollo integral. Evaluamos para construir procesos, para formar mejor , sin embargo para los pedagogos la evaluación también pasa a ser un proceso de aprendizaje significativo, “todos pueden aprender si el aprendizaje es bien dirigido”.
Dentro del ¿para que? evaluamos también cabe destacar el fuero interno que nos regula , queramos o no siempre dejamos mucho de nosotros en lo que expresamos , es así como la intención en la formación cobra real importancia y la “calificación se torna artificial.”
El buen manejo de la evaluación tanto como herramienta formadora y como guía de aprendizaje , esta logra alcanzar los ámbitos de la definición del conocimiento, el control del comportamiento y la adquisición de habilidades sociales.
Si la evaluación es manejada como “un trabajo de equipo”, conducida bajo un fuero interno valoricamente correcto”, se apega a la realidad, esta lograría derrotar su principal adversario: el fracaso.
